La Navidad está llegando

y Jesús el Salvador te está esperando

Pero Dios, nuestro Salvador, nos mostró que él es bueno, y que ama a todo el mundo, y nos salvó. Pero no lo hizo porque nosotros hubiéramos hecho algo bueno, sino porque nos ama y quiso ayudarnos. Por medio del poder del Espíritu Santo nos salvó, nos purificó de todos nuestros pecados, y nos dio nueva vida. ¡ Fue como si hubiéramos nacido de nuevo! Gracias a Jesucristo, nuestro salvador, Dios nos dio el Espíritu Santo.

Tito 3.4-6 TLA

Navidad es la celebración más importante del año, con alegría damos gracias por el nacimiento de Jesús, que significa Dios es salvación. El ángel Gabriel, enviado por Dios, instruyó a María para que llamara así a su hijo.

Pero, ¿por qué los seres humanos necesitamos un salvador? ¿De qué nos salva este Salvador? ¿Cómo podemos alcanzar la salvación?

Cuando Dios creó a los seres humanos, su propósito era que viviéramos con Él eternamente en estrecha unidad; es así como en el comienzo de la creación no existía nada que separara a los seres humanos de Dios, que a su vez es su Padre y su Creador. 

 

La Biblia nos enseña que Adán y Eva, los primeros seres humanos de la creación, fueron tentados para que desobedecieran a Dios y desconfiaron de Él. Ellos cayeron en esa tentación, se rebelaron contra Dios y pecaron. La consecuencia del pecado para todos los seres humanos fue la muerte física y, peor aún, la muerte espiritual, que significa la separación entre Dios y los seres humanos. 

 

En el Antiguo Testamento se menciona que los sacerdotes intercedían ante Dios para pedir el perdón de los pecados del pueblo. La ley exigía el sacrificio y el derramamiento de la sangre de animales jóvenes, que no tuvieran ningún defecto. Esa sangre cubría los pecados, pero éstos no eran borrados. 

 

Dios es justo y también es misericordioso, Él quiso hacer justicia pero también quiso perdonar los pecados. Se requería entonces de un ser humano que jamás hubiera pecado, que estuviera dispuesto a morir en lugar de todos los pecadores y diera su sangre, para cumplir lo que demandaba la ley. Pero ningún ser humano cumple esa condición, pues todos heredamos la naturaleza de pecado de Adán y Eva. Entonces ningún ser humano podría ser ese salvador, pues tendría que morir por su propio pecado. 

 

Dios en su infinita misericordia, envió a su Hijo Jesús para que fuera ese sustituto y salvador de los seres humanos. Él fue el único ser humano que no pecó, y aceptó voluntariamente dar su vida y su sangre para que Dios nos perdonara. Por eso a Él se le llama el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo (Juan 1.49). Al no cometer pecado, la muerte no pudo retener a Jesús, pues la muerte fue consecuencia del pecado. Por eso, Él resucitó y vive para siempre. 

La muerte en la cruz de Jesús, el Salvador, constituye el sacrificio perfecto, completo y eterno por nuestros pecados. Él sufrió voluntariamente el castigo que a cada uno de nosotros le correspondía por nuestros pecados: Él fue nuestro sustituto. Ahora somos justificados ante Dios, por medio de su muerte. 

EN ESTA NAVIDAD JESUCRISTO TE ESPERA CON SUS BRAZOS ABIERTOS ESPERANDO QUE LO RECIBAS EN TU CORAZÓN COMO EL SALVADOR DE TU ALMA. QUE TENGAS UNA MUY FELÍZ NAVIDAD Y QUE LA LUZ DEL SEÑOR ILUMINE TU VIDA PARA SIEMPRE.

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